martes, 28 de julio de 2009

Leif Eriksson Hostel


El Hostel de Qassiarsuq es el centro neurálgico de las operaciones de Tasermiut (Tierras Polares en Groenlandia) Por aquí pasan la mayoría de viajeros en sus expediciones y desde aquí se coordina la complicada logística que permite a los diversos grupos completar sus viajes. Ha sido un privilegio contemplar de cerca, durante casi un mes, el buen hacer de sus responsables y colaborar en la medida de mis posibilidades.
El Hostel es además un foco de atracción para otros viajeros. No hay turismo anodino por estas tierras. Un par o tres de ejemplos: recayó en el Hostel un botánico danés que lleva casi 30 años estudiando la flora de Groenlandia. Quería echar un vistazo a un círculo de setas que lleva todo este tiempo controlando y que ahora tiene unos 100 metros de diámetro. Mantenía en su casa de Dinamarca 20 especies de fresas. Está escribiendo un libro que ha de ser la Obra definitiva. Normal, todo muy normal. A los pocos días llegaron dos ornitólogos daneses dedicados al estudio de los halcones peregrinos que llegan a la zona procedentes de América del Sur. Otros 28 años de estudios continuados y de trabajo minucioso, de anillamientos, de análisis de nidos, de escaladas... Buscaban refugio después de su fugaz encuentro con un oso mientras estaban acampados al otro lado del fiordo (el oso, un ejemplar joven, acabó sus días en este lado del fiordo, a unos 6km del hostel, a manos de un granjero. El oso goza allí de una consideración parecida a la del lobo aquí y éste estaba lejos de lo que es su hábitat consentido) Coincidí durante mi primera semana con un grupo de submarinistas madrileños. En sus immersiones extremas fijaron la posición del S/S Montrose, un carguero hundido durante la segunda guerra mundial mientras se dirigía a Narsarsuaq cargado de criolita, un mineral estratégico en su momento, para unirse a un convoy. En torno al barco se forjó, como no, una leyenda: se dice que lo perseguía un submarino alemán y que por eso embarrancó en unos bajos harto conocidos. Otra versión apunta a que el capitán lo encalló para no tener que alejarse de su tierra natal... Un país de intensas historias personales que se acrecientan con los años y con el clima.

Los nativos tienen tambien historias personales lo suficientemente intensas como para no sorprenderse por nada. Me fue dado conocer algunas de ellas gracias a Eva, danesa profesora de español, que tuvo un intenso contacto con las granjeras de la zona. Desvelarlas resulta tentador, pero sería desleal. De todas formas, alguno resume el tipo de actividades que observan en el albergue de Qassiarsuq rebautizándolo como "Crazyarsuq", que no es un mal resumen.

En este contexto, dos tipos construyendo un umiaq despiertan una cierta curiosidad, pero no alteran para nada el intenso y fugaz verano ártico.

sábado, 25 de julio de 2009

caziarsú


Touryak se preguntaba en un comentario anterior por dónde navegaba la Martina. Pues se encuentra donde se ve en la imagen: en Qassiarsuq, a unos 50km al norte de Narsaq (lo que son unos cinco días a pie, sin caminos definidos) y a unos 4km de Narsarsuaq, , el segundo aeropuerto internacional de Groenlandia, cruzando el fiordo:


(Si tienes la suerte de que el viento sople del fiordo, el fokker 50 te deja aquí despues de aproximarse deslizándose encajado entre las paredes del glaciar. Alucinante!)


miércoles, 29 de abril de 2009

Una nueva incorporación al equipo

De la mano y de la inteligente sensibilidad de Pedro (Hopeless) nos llega la digitalización del umiaq:




Y por si fuera poco, un magnífico análisis de los datos obtenidos. Tratándose de la cualificada opinión de alguien que ha digitalizado y clasificado un buen montón de pequeñas embarcaciones, sería ingrato guardarnos sus comentarios sólo para nosotros. 
Recorto y pego:
...yo creo que lo que ha salido es sensato. Probando con desplazamientos equivalentes a unos cinco tripulantes el calado que resulta no parece muy diferente a lo se ve en tus fotos...
...Para obtener una curva "buena" habría que decidir lo primero a que altura sobre la quilla está el centro de gravedad, cosa a la que con este trasto no me atrevo y luego hacer algún cálculo más. Sin embargo, no creo que importe mucho ya que lo que si dicen estos datos es que por encima de unos 35 grados  con 465 kg y de 25 grados con 971, las bordas ya se sumergirían. Sinceramente, no creo que el umiaq (bien estibado, claro) hubiera volcado por debajo de estas inclinaciones. Al menos, no muy por debajo...
...Me ha llamado la atención el relativamente poco esfuerzo que requiere llevar este barco, incluso bastante cargado, hasta unos 4 nudos. Más deprisa ya es otra historia, pero 4 nudos ya es una velocidad que, mantenida, rinde... Y teniendo en cuenta que ese esfuerzo se repartiría entre varios remeros, sugiere que una tripulación podía remar bastantes horas al dia a buena velocidad sin cansarse, y transportando cargas considerables. Eficiencia, vaya. Cosa que con los antecedentes de sus creadores no tendría que ser sorpresa... Eso sí, me pregunto hasta que punto toda esta teoría coincide con vuestras sensaciones... B-)...

Amén!

Espero encontrar tiempo, antes de partir, de recopilar los datos recibidos y distribuirlos en un formato póster, como deberíamos haber hecho antes de empezar (como haremos en el próximo proyecto, sea el que sea, si Pedro sigue teniendo la paciencia de aguantar las tonterías de dos tipos que se van esquimalando por momentos)

Mil gracias!

viernes, 10 de abril de 2009

La abuelicidad

Tener nietos no te convierte en abuelo en la misma medida en que tener un piano no te convierte en pianista. Hay que dedicarse a ello. 
Javier, que ya ejercía de abuelo de los nietos de otros, vive intensamente su abuelicidad y ya prepara con esmero el futuro viaje de su nieta a Groenlandia. Martina podrá leer, en su día, el nombre que su abuelo, armado del imprescindible paraguas del abuelo y de la caligrafía aprendida en la infancia, le grabó en un barco. 
Bonita herencia.

ojos críticos

Finalmente, se botó.
 Entre los múltiples asistentes al evento ninguno que, o directamente o por "unidad familiar",  no hubiera construido un qajaq por lo menos! Venidos además de bien lejos: groenlandeses gallegos, de Oropesa,  parte de la tribu catalana... Daba un poco de miedo observar tantos ojos expertos escaneando el umiaq. En tierra pareció merecer su aprobación. En el agua, cargado y probando estabilidades... los ojos expertos empezaron a ponerse bizcos intentando prever por cual de los costados zozobraría. 
Aprendimos muchas cosas, que era de lo que se trataba además de lo festivo:
  1. El umiaq nos recordó lo importante que es una correcta estiba, y más en un bote de su tamaño. En resumen: si sólo se carga en los bancos no caben más de cuatro sin riesgo de la estructura y de la estabilidad. Si la carga se distribuye bien, en cambio, se puede cargar tanto como se quiera. Se trata de mantener el centro de gravedad bajo, evidentemente. Con la mayor parte de la tripulación sentada en el suelo llegó a llevar hasta más de diez veces su peso, que no está nada mal para una estructura de unos 70 quilos. Con sólo dos o tres tripulantes resultó ser muy rápido, estable y manejable. 
  2. Un buen palista no es necesariamente un buen remero. Hay que mejorar el sistema de escálamos y estrobos para adaptarlo a remeros inexpertos, que éramos casi todos.
  3. Si alguien se cae (o se tira!) al agua no es fácil volver a embarcar.
  4. Como en los qajaqs, la flexibilidad es importante. Ramón Larramendi llevaba toda la razón al valorarlas como embarcaciones fáciles de reparar in situ. Además se pueden romper elementos sin que se resienta el conjunto. Las bridas de nylon no son ni la mitad de resistentes que una simple ligada esquimal.
  5. Cabeza abajo proporciona abrigo suficiente por lo menos a seis personas (talla europea).
  6. Durante el proceso de construcción nos hemos reído mucho de los que menosprecian las "tecnologías primitivas".  Ahora todavía nos reímos más.
  7. ...
Me tranquilizó constatar que al final de la jornada en los ojos expertos brillaba la satisfacción por la experiencia vivida.


jueves, 2 de abril de 2009

Logística

Ya hay fecha para el transporte. A mediados de abril Chema, Javi y Sonia se lo llevan en furgoneta hasta Dinamarca, donde embarcará con destino a Narsarsuaq. La fecha prevista de llegada es... cuando el hielo lo permita. De momento lo que permite el hielo es que los inuit de la zona crucen el fiordo en coche!

Después de la botadura mediterránea (prevista para el domingo, 5 de abril) tendremos que desmontarlo y empaquetarlo. Yo creo que les cabrá en la furgoneta, incluso sin tener que sacar el oso.


Normal, todo muy normal.

(in)estabilidad

Tal que así debería lucir en el agua, a falta de inventarnos algo parecido a unos escálamos, de pulir los acabados de la lona y de acabar de colocarle los veinte quilos de "parquet" que nos hemos sacado de la manga para pisarlo a gusto y con gracia.
La duda es si lucirá más bien como en la foto siguiente. No hemos tenido tiempo (ni la habilidad suficiente) de introducir las medidas en el freeship para comprobar la estabilidad, el desplazamiento y todas esas cosas. Confiaremos en el buen hacer de los inuit a quienes hemos copiado. Lo demás, puro empirismo: el desplazamiento se calculará pesando a los tripulantes que quepan hasta que empiece a entrar agua (más los 82 quilos del barco), la velocidad de casco será la que llevemos cuando los remeros empiecen a insultar al timonel, la línea de flotación la marcaremos con un rotulador en lo que quede seco (si queda algo)... y así con todo. 
La estabilidad... esperemos que algo más que la que tiene sobre unos rulos neumáticos.